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martes, 8 de septiembre de 2015

Aenlor. Tercera parte.

Aenlor.

Tercera parte.



Nació una estrella brillante y plateada antes del anochecer.

Adornando como una joya el firmamento, luz de esperanza.

Embargó el corazón de los que la amaban con su calidez

Pequeña estrella recién nacida ¿A qué has de temer?

Aenlor. Segunda parte.

Aenlor.

Segunda parte.



¿Por qué?

Aferro la espada con fuerza. Me escuece el cuero de los guantes en la piel de la mano, quizá es por el sudor. No logro relajar la respiración, el corazón se me va a salir del pecho, la vista se me nubla durante unos segundos y finalmente logro enfocarla. Apoyo mi espalda en la roca y dejo caer la espada al suelo, sigo vivo y me sorprende, debo de tener algunos huesos quebrados, pero la armadura se ha llevado la peor parte. La sangre verde y viscosa de demonio sigue derramada a mis pies, la herida que le hice en el cuello fue lo suficientemente profunda para matar a ese guardia vil.

Giro mi rostro hacia la derecha, y veo al resto. Están todos muertos. Demonios y kaldoreis, no queda ninguno. No me entrenaron para esto, no quería tener que verlo, pero otros eligieron por mi. Me levanto a duras penas y me acerco a ese cuerpo que tengo más cercano. Al arrodillarme cojo su arco entre las manos y luego miro su rostro, la mueca de miedo sigue perenne pese a haber muerto, y sus ojos ya no brillan. No debió acercarse tanto para disparar, no debió intentar protegerme, ya no soy su Capitán, pero no logré sacarle esa idea de la cabeza. Era joven e impetuoso, pero muy inteligente. Habría sido un gran soldado, mejor que yo. Se llamaba Falaer.

¿Por qué?”


lunes, 7 de septiembre de 2015

Aenlor. Primera parte.

Nota: Para comenzar este blog, me gustaría colocar la primera parte de una serie de mini mini mini relatos que escribí sobre Aenlor Il'ethalan, Kaldorei anciano del mundo de Warcraft. Espero que lo disfruteis.



Aenlor.

Primera parte.



Soñé con una noche en que la Luna nos abandonaba y las estrellas morían, una a una, dejando el cielo despejado y negro, en la más terrible de las oscuridades. Cada una de esas estrellas era alguien, una persona que conocemos y que se consume, hasta convertirse en polvo, en olvido. En un recuerdo perdido.

Suena más a una pesadilla que a un sueño.

Lo sé, pero no es lo que he visto lo que me preocupa

Entonces ¿Qué es?

La primera estrella en extinguirse, eras tu”