Oliver Thausam
Quebrado I
El chillido estridente de una mujer rompió la concentración de Oliver, lo sacó de su propia mente y le recordó el intenso dolor que estaba padeciendo. Parpadeó, con las gafas perladas por gotas de lluvia, apoyado en el muro de una casa en mitad de la calle. El grito parecía lejano, pero el aullido que lo siguió no tanto.
-Maldición.